[ Del 28 al 31 de agosto de 2019 ]

Participantes:

Patricia Orellana-Solares

Miguel Rubio

Dany Ruiz

Curaduría:

Patricio Majano

Base ocho es una exhibición que reúne a tres artistas cuya producción se puede considerar como de «artista emergente», «artista joven» o «estudiante de arte». El título de la muestra está derivado de la pieza de Patricia Orellana Solares, titulada Ya… o base 8.

 

Estos tres términos, comunes en la jerga profesional del arte salvadoreño, usualmente
se usan para designar una carrera incipiente; son parte de un conjunto de categorías jerárquicas utilizadas para clasificar artistas. Adicionalmente también se encuentran
los términos de «artista de mediana carrera» y «artista consolidado/a».
Quienes se identifican dentro de estas últimas categorías se diferencian por estar,
hasta cierto punto, legitimados por los individuos o entidades hegemónicas del circuito artístico regional o global, como instituciones, museos, coleccionistas, curadores, etc.

 

Los artistas emergentes/jóvenes/estudiantes, entonces, ocupan el escalón más bajo dentro de esta jerarquía y están en una posición inicial mayormente desfavorable, ya que sus obras son comúnmente y de forma directa valoradas como inferiores con respecto
a la de los artistas legitimados sin considerar otros aspectos.

 

La exhibición Base ocho representa el inicio de un proceso colectivo que busca cuestionar esta estructura. La muestra incluye tres obras en las cuales cada artista se apropia
de su posición dentro de esta jerarquía para crear y, en lugar de ocultar esta situación desfavorable, la utilizan como discurso.

 

Dany Ruiz presenta Sin título, una pieza donde el artista crea su propio título universitario en un dibujo. Este gesto parte de la idea común de entender un título universitario como una credencial que aumenta significativamente las posibilidades laborales y, por lo tanto, la calidad de vida de quien logre obtenerlo. El artista,
al no poseer un título en artes, decide crearlo él mismo.

 

Patricia Orellana Solares, en su performance Ya… o base 8, referencia las prácticas repetitivas utilizadas en instituciones educativas de arte de influencia modernistas.
En la acción, la artista junto con un grupo de estudiantes dibuja un bodegón cada
3 minutos sin parar durante una hora. La pieza alude a las metodologías educativas utilizadas en la Escuela de Artes de la Universidad de El Salvador, que valoran
los procesos de aprendizaje de los alumnos en base a su capacidad de copiar o interpretar imágenes desde la estética occidental en un lapso de tiempo estrictamente determinado.

 

Por último, Miguel Rubio presenta un performance titulado Del arte no se come. El artista trae consigo dibujos y pinturas propias, creadas con anterioridad y sin relación alguna al performance -piezas que fueron concebidas como arte-. Después de presentarlas
a la audiencia, el artista procede a tacharlas con pintura negra. El performance responde a la idea de que el arte no es una carrera rentable, un pensamiento muy común
en la población salvadoreña, y que, además, reduce el arte a su valor económico.
Existe cierta valentía en la decisión del artista de mostrar abiertamente estas creaciones «fallidas». Al mismo tiempo presenta una mirada honesta a los sentimientos
que pueden surgir al ver su trabajo devaluado y menospreciado.

 

El hecho de que estos artistas aborden con insistencia los problemas que se derivan
de un sistema jerárquico, no solamente revela su naturaleza nociva, sino también hace visible la necesidad de crear situaciones que respondan a esa jerarquía y valoren
las creaciones artísticas desde otros criterios. 

 

Patricio Majano

 

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